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Sostenibilidad

Nuestro trabajo se apoya en equipos eficientes que reducen el consumo y las emisiones de cada instalación. Esto es lo que hacemos en concreto.

Lo que más ahorra no es el equipo, es el cálculo

Antes de hablar de etiquetas energéticas conviene decir esto: la decisión que más consumo evita es dimensionar bien. Un equipo corto de potencia trabaja permanentemente al máximo; uno sobredimensionado arranca y para sin parar. Los dos gastan de más, y ninguna etiqueta lo compensa.

Por eso pedimos el cálculo de carga térmica antes de dar un presupuesto por bueno, y no aceptamos una propuesta que no lo traiga. Es la parte menos vistosa del presupuesto y la que más se nota en la factura.

Bomba de calor en lugar de combustión

La aerotermia y las bombas de calor entregan varias unidades de energía útil por cada unidad eléctrica consumida, porque no generan calor: lo trasladan. Frente a un sistema de combustión, eso reduce el consumo y elimina la emisión directa en el punto de uso.

Es la sustitución con más recorrido que coordinamos hoy, y encaja especialmente bien cuando ya existen radiadores que se pueden reutilizar. Puedes verlo en aerotermia.

Climatizar sólo lo que se usa

Un sistema zonificado —por conductos con rejillas motorizadas, o con varias unidades interiores independientes— permite tratar cada parte del edificio por separado. Climatizar el salón por la tarde y los dormitorios por la noche, en lugar de mantener toda la casa a la misma temperatura, es de las medidas con mejor relación entre coste y ahorro.

Iluminación y consumo eléctrico

La sustitución a LED sigue siendo de las intervenciones que antes se amortizan en locales y naves, sobre todo donde las luminarias están muchas horas encendidas. Además de consumir menos, bajan la carga térmica del local, así que el equipo de clima también trabaja menos.

Refrigerantes

Los refrigerantes son gases de efecto invernadero, y una fuga no detectada tiene un impacto muy superior al del consumo eléctrico del equipo. Revisar la carga y la estanqueidad forma parte del mantenimiento preventivo por este motivo, no sólo por el rendimiento. La gestión de los gases retirados corresponde a la empresa habilitada que interviene, y se hace por los canales autorizados.

Reparar antes que sustituir, cuando compensa

Fabricar un equipo nuevo también tiene un coste ambiental. Cuando una reparación devuelve el equipo a su rendimiento y le quedan años por delante, reparar es la opción sensata. Cuando el equipo es antiguo y su eficiencia está lejos de lo que se fabrica hoy, sustituir ahorra más de lo que cuesta. Lo valoramos caso por caso contigo y te ponemos las dos cifras delante.

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